El crowdfunding, o financiamiento colectivo, permite que proyectos o empresas obtengan fondos de una gran cantidad de personas, en lugar de depender de inversores únicos. Este modelo se introdujo en Perú en 2013 y ha tenido un crecimiento constante, particularmente entre las pequeñas y medianas empresas que buscan nuevas vías de financiamiento.
Para poner en marcha una campaña de crowdfunding en Perú, el emprendedor debe elegir una plataforma en la cual presentar su proyecto y fijar metas financieras. Los interesados aportan fondos a cambio de recompensas, una participación en el negocio o simplemente como apoyo. Este sistema permite que emprendedores accedan al capital necesario de manera ágil y sin la burocracia de los bancos.
Algunas de las plataformas más destacadas en Perú son:
El crowdfunding en Perú está regulado principalmente bajo el marco establecido por la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV), que prioriza la protección de los pequeños inversores, establece límites de inversión y promueve la transparencia en la administración de fondos. Este enfoque regulatorio, considerado uno de los más flexibles de la región, permite tasas libres y tiempos de aprobación reducidos, lo que facilita la entrada de nuevos proyectos al mercado.