El crowdfunding ha ganado fuerza en Chile como alternativa para emprendedores, artistas y empresas que buscan financiamiento colectivo para proyectos innovadores. Aunque aún no es tan masivo como en otros países, su adopción va en aumento gracias a iniciativas que han encontrado en el financiamiento colectivo una manera de sortear la falta de recursos iniciales.
Esta forma de financiación permite que una comunidad se involucre directamente en el éxito de un proyecto, con montos de inversión desde pequeñas aportaciones individuales hasta inversiones más importantes.
El proceso de crowdfunding en Chile inicia con la publicación de un proyecto en una plataforma de financiamiento colectivo, donde se define el objetivo financiero, el plazo y las recompensas para los inversionistas. Durante el tiempo en que está abierta la campaña, tanto el creador como la plataforma promocionan el proyecto. Si se alcanza el objetivo de financiamiento en el plazo definido, el creador recibe el monto menos la comisión de la plataforma; en caso contrario, los aportes suelen devolverse a los inversionistas según las condiciones de cada plataforma.
Algunas de las plataformas más destacadas en Chile son:
La Comisión para el Mercado Financiero (CMF) ha avanzado en la regulación de crowdfunding en Chile para dar mayor transparencia y confianza a los inversores. El documento guía de la CMF establece criterios de proporcionalidad y neutralidad, adaptando requisitos del sector financiero tradicional al crowdfunding, lo cual reduce la carga regulatoria para las plataformas y fomenta la innovación en este ecosistema.